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La tradición Belenista ha
sido siempre importante en nuestra cofradía, todos sabemos que el
Hermano Francisco es el iniciador de los nacimientos navideños, profesaba
en acendrado amor al Niño Jesús en el Misterio de la Navidad,
y la celebraba con gran alegría. Tres años antes de su muerte,
Francisco deseó celebrar la memoria del Niño que nació
en Belén y quería contemplar con sus propios ojos el Misterio
de Navidad. Vivía
en la comarca de Greccio un hombre noble, cabal, honrado y muy virtuoso,
cualidades que le honraban, y el Hermano Francisco le apreciaba y le tenía
en gran estima. Cierto día que se vio con él, le explicó
los planes que tenía para representar la navidad y cómo a
las afueras de Greccio conocía un lugar apropiado para ello: una
montaña agreste, de peñas y follaje, y una amplia cueva donde
poder escenificar el misterio de Navidad. Sorprendido de la feliz idea,
se puso de inmediato a colaborar. Él mismo se encargaría de
adecuar el escenario, preparando un autentico pesebre, con abundante heno,
buscando además, un buey y un asno. Llegó por fin la noche,
noche de alegría y de exultación. Una gran multitud de gentes,
de muchos lugares se acercaban y subían lentamente por los mil senderos
y veredas de la montaña, rebosantes de gozo, con cirios, teas y antorchas
encendidas, para iluminar aquella noche, convertían la montaña
en algo irreal y maravilloso. ¡Nunca se había visto cosa igual!
Los campesinos cantan alabanzas al Señor y la noche transcurre entre
rezos y cantos de alegría. Francisco está absorto ante el
pesebre, derretido en inefable gozo. Había colocado sobre el monumental
pesebre un altar portátil, donde poder celebrar la Santa Misa. Llegado
el momento de celebrar el solemne acto de la Medianoche, cesaron los rezos
y cánticos y se inicia la liturgia. Francisco revestido de los ornamentos
de diácono, “pues lo era”, asistía al Sacerdote
y con voz sonora y vibrante canta el evangelio. A continuación predica
al pueblo que asiste a este deslumbrante acto. Nos dirá el cronista
Celano, que “al pronunciar Francisco los nombres de Jesús,
el Niño de Belén, fluían de sus labios, como dulce
miel y como tiernos balidos de cordero”. San Buenaventura nos narra,
que el varón virtuoso, Historia del Nacimiento Juan Velita, tuvo
una admirable visión: “Vio sobre el pesebre al Niño
Dios dormido; se acerca cauteloso Francisco, despierta el Niño, como
de un sopor, y .... al instante, mira sonriente a Francisco!”. Termina
la solemne vigilia..... todos retornaron a sus casas, colmados de alegría.
¡Fue una fiesta nocturna de encanto! Francisco redescubría
Belén y con esta celebración en Greccio se iniciaban los populares
nacimientos navideños. No hay por tanto una comunidad Franciscana
donde no se represente el misterio de Belén y nuestra cofradía,
que desde los años ochenta retoma la tradición de instalar
el mismo, lo convierte en monumental a partir del año 1990 para toda
la Comunidad Parroquial de la Inmaculada. Desde ese momento muchos han sido
los reconocimientos a nuestra labor a través de los Concursos organizados
por la Asociación Belenísta Castellana, obteniendo el primer
premio en la categoría de Asociaciones, en 5 ocasiones, los 4 últimos
años consecutivos, 1 segundo premio, 2 terceros, 3 quintos premios
y un Accesit, todo esto no hubiera sido posible sin la colaboración
desinteresada y el esfuerzo de un montón de hermanos, han sido muchos
años y muchas horas dedicadas a este proyecto tan nuestro. En la
Navidad de 1994, se cierra con compuertas una parte del hall de la Cripta
para la ampliación del Belén, siendo trasladado en 1999 al
salón actual.
En sus comienzos fue un modesto Belén , con pocos medios y no
menos esfuerzos. Poco a poco fue mejorando en innovaciones y formas pero
en el fondo ha mantenido siempre un mensaje inequívoco de alabanza
a Dios y profunda religiosidad a través de sus distintas representaciones.
Ya en la actualidad existen gran cantidad de figuras en movimiento, ciclos
de amanecer, atardecer, día y noche, juegos de luces, lluvia, nieve
y demás efectos que hacen que el Belén tenga auténtico
realismo. Este trabajo no puede hacerse realidad sin el empeño
y esfuerzo desinteresado de nuestros cofrades que comienza en el mes de
septiembre para su montaje. Han sido muchos los cofrades que han dedicado
su tiempo Javi, Luis Miguel, José Luis, Mariano, Francisco, Paco,
Alfonso y otros muchos más; en especial, en los últimos
años el responsable del montaje es el cofrade Ángel Moretón,
que con tanta dedicación hace que todos admiremos y oremos ante
el Niño-Dios cada Navidad. Ya en este año 2006 nuestro Belén
ha tomado otra dimensión siendo fuente de solidaridad para Misiones
Franciscanas, pero el ciclo no acaba aquí...